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Sufragismo para niñas y niños

2006/11/01

Un domingo después de comer me puse a hacer zapping y, dada la calidad de la oferta, me quedé viendo Mary Poppins, en un ataque de nostalgia por esos numeritos tan divertidos de deshollinadores y zorros.

Aunque ya tenía muy claro lo pernicioso que resulta para nuestro subconciente que haya sido Mr. Disney quien nos haya enseñado quiénes son los buenos y los malos, no me había dado cuenta de que la primera (y para muchas personas, única) referencia al movimiento histórico sufragista es la señora Banks.

La primera aparición de este maltratado personaje, nada más empezar la peli, nos muestra a la señora Banks volviendo exultante de un mitin y acción callejera violenta, cantando una esperanzadora canción a favor del voto para las mujeres.

Muy divertido, pero, ¡ay!, en seguida Mr. Disney & co. le lanzan la peor sanción social que se puede concebir: ¡Mala madre! Mientras ella luchaba en la calle para lograr alguno de los derechos formales de los que gozan los varones, su hijito y su hijita se han perdido en el parque. ¿Y el padre de las criaturas? Seguramente tomando pintas en el bar.

La conciencia igualitaria y lucha reivindicativa de la señora Banks se desvanecen ante tal acusación, hasta el punto de que rápidamente pide a las criadas que guarden sus panfletos sufragistas ya que “al señor Banks no le gustan mis ideas políticas.” Desde aquí (minuto 4 del film, aproximadamente) hasta el final, apenas dice nada más que unos cuantos “Sí, cariño.” Happy end en el que, gracias a Mary, esos pobres niños desatentdidos disfrutan de la compañía de su padre volando la cometa. La señora Banks ha contribuido a la felicidad familiar ofreciendo una de sus pancartas sufragistas para hacer una cola a la cometa.

¿Se puede ser más explícito?

3 comentarios

  1. Supongo que por aquel entonces las recientes circunstancias sociales, de nuevas y satisfactorias consecuencias para una minoría en alza, mantuvo lo suficientemente calentito el huevo del capitalismo como para provocar la eclosión de otra idea implícita representada en tal inocente film: “my two pennies”, un clásico. Sólo sacrificando tu juventud llegarás a ser alguien. Los varones en pro de la masculinidad tendrán que aprender a ser lo suficientemente “hombres” como para no conformarse con cosas de niños, y las mujeres, que no tienen dos peniques, se limitarán a ser como sus madres, serviciales y “ponedoras” de hijos/as, a quien a veces se le olvida su deber y terminan en fregaos que no les corresponden (a no se que tengas poderes mágicos como Mary, en cuyo caso serás sumisa a tu manera) tales como el movimiento sufragista.
    En definitiva, Mr. Banks no estaba de pintas, estaba trabajando en el banco, serio y responsable, como le corresponde, y Mrs. Banks venía de su partida de bridge, perdón, de manifestarse a favor del sufragio femenino (es lo que parece que quieren decir), que al fin y al cabo no es tan importante dado su perfecto posicionamiento en la epidermis social, conseguido a base de un compromiso estricto con sus roles de género y haber sacrificado sus vidas en pro de un beneficio que les supera.
    Juzguen ustedes cual.


  2. Sí, desgraciadamente el patriarcado y el capitalismo hacen muy buena pareja…


  3. …en mi tribu no, diría Britt-Marie



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