Archive for the ‘cine’ Category

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Miradas cruzadas. Cine y antropología

2007/09/06

Así se llama la muestra de películas de antropología visual que La Casa Encendida presenta durante los meses de septiembre a noviembre (aquí el programa completo).

antropologa visual

De lo más destacable es la proyección de Reassemblage, de la directora, artista, antropóloga, feminista… Trinh T. Minh-Ha autora de una de las obras más influyentes respecto a la representación de la otredad y el poscolonialismo, como es Women, native, others.

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Laberinto :: You´ve got no power over me

2007/07/10

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Hace tiempo que llevo pensando en abrir una blogue para compartir / desahogar mis frikadas. Pero como ésta inclye “otras alteridades”, he decidido que es el sitio adecuado para comentar, sin más pretensiones, que Dentro del laberinto (Labyrinth 1986) es una de mis pelí1culas favoritas.

Ayer la ví por n-vez y… me encanta. No sólo Sarah / Jennifer Connelly es maravillosa (en algún lado la nombran “la chica que todos los frikis desean.” ¿Me debo sentir incluida?) sino que las canciones de David Bowie son geniales (“What kind of magic spell to use?”) y el resto de personajes, el argumento… ¡¡y esos acertijos!! ¡¡Casi mejores que los que plantea/resuelve Bilbo Bolsón!!

Simplemente me encanta. Sin más. Y esta canción…

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Eowyn

2007/04/30

¿Qué parecido hay entre esto

y esto?

Fijaos en la expresión de la Eowyn del dibujo… ¡Cada día estoy más enfadada con la adaptación de El Señor de los Anillos al cine! Especialmente por la torpeza e injusticia con que han tratado a Eowyn, uno de los personajes más interesantes y decisivos de toda la historia y, definitivamente, EL personaje femenino más interesante y decisivo. ¿Sabíais que, en el libro, Arwen apenas aparece en un par de hojas, al final de todo? Durante el resto de la historia sólo sabemos de ella por las palabras de otros. Pero claro, el tirón de las actrices famosas…

Qué gran momento cuando Eowyn responde a la pregunta de Aragaron “¿Entonces a qué teméis, señora?” así:

“A cage. To stay behind bars, until use and old age accept them, and all chance of doing great deeds is gone beyond recall or desire.” 

Por supuesto, en la película no aparece y es Grima a quien vemos susurrándole unas palabras envenenadas parecidas a éstas a Eowyn.

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La pianista y la secretaria

2007/01/02

 Cuando cogí en la biblioteca el libro de Elfriede Jelinek (premio Nobel en 2004) La pianista pensaba que me iba a encontrar con una obra explícitamente feminista y transgresora. La confusión vino por la interpretación de dos conocidas que lo consideran, usando las palabras de Judith Butler, un ejemplo de cómo “el aparato disciplinario fracasa a la hora de reprimir la sexualidad, precisamente porque el aparato mismo es erotizado convirtiéndose en la ocasión de una incitación a la sexualidad y, por tanto, de la anulación de sus propios fines represivos.” (Bulter, Judith, 2001, Mecanismos psíquicos del poder. Madrid, Cátedra)

Y no digo que no, pero… Aunque la novela esté escrita con un estilo muy original e hipnótico y el tema principal que trata sea el micropoder, la historia resulta tan dura que veo a Erika, la protagonista,  más como una víctima del sistema que como un ser con agencia propia.

Tengo este problema de percepción con todas las narraciones sobre s/m. Aunque, muy probablemente, precisamente sea ahí donde radica la esencia del s/m y el motivo por el que La pianista resulta tan inquietante: la ambigüedad de estas relaciones de poder, la imposibilidad de determinar quién domina a quién y la duda constante de si en algún momento “Erika existe”.

En la película Secretary, también protagonizada por una mujer que se busca a sí misma a través del sadomasoquismo (aunque en un tono mucho más ligero que La pianista) nos ofrecen explícitamente una solución: cuando el jefe le pregunta a Lee, la secretaria “¿Por qué te cortas?” él mismo aventura “¿Es acaso que el dolor interior tiene que salir a la superficie y cuando este dolor se hace visible te das cuenta al fin de que existes?” [traducción mía del guión original]

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Muerte ¿de un ciclista?

2006/11/28

 

Hace poco leí un análisis muy interesante de Muerte de un ciclista, de Juan Antonio Bardem. No puedo citar la fuente, porque no me acuerdo, pero sé que me enfadé porque destripaba el final. Aún así seguía intrigada, así que me acerque a la videoteca del Centro Cultural Conde Duque (Madrid) y la vi.

Igual que me pasó con Calle Mayor, me quedé admirada de la sutileza con la que el director logra sortear la censura (año 1955) y presenta una mirada tan crítica sobre la moral sexual, la desigualdad socioeconómica, la iglesia católica, el nepotismo en la universidad… ¡incluso sobre la paradójica situación de las mujeres!

En el artículo no-citado, se decía que la censura obligó a Bardem a cambiar el final original  para que el personaje femenino (Lucía Bosé) fuese castigado por su transgresión. Pero yo no voy a dar más detalles, que no quiero estropearos la trama. Os la recomiendo.

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Sufragismo para niñas y niños

2006/11/01

Un domingo después de comer me puse a hacer zapping y, dada la calidad de la oferta, me quedé viendo Mary Poppins, en un ataque de nostalgia por esos numeritos tan divertidos de deshollinadores y zorros.

Aunque ya tenía muy claro lo pernicioso que resulta para nuestro subconciente que haya sido Mr. Disney quien nos haya enseñado quiénes son los buenos y los malos, no me había dado cuenta de que la primera (y para muchas personas, única) referencia al movimiento histórico sufragista es la señora Banks.

La primera aparición de este maltratado personaje, nada más empezar la peli, nos muestra a la señora Banks volviendo exultante de un mitin y acción callejera violenta, cantando una esperanzadora canción a favor del voto para las mujeres.

Muy divertido, pero, ¡ay!, en seguida Mr. Disney & co. le lanzan la peor sanción social que se puede concebir: ¡Mala madre! Mientras ella luchaba en la calle para lograr alguno de los derechos formales de los que gozan los varones, su hijito y su hijita se han perdido en el parque. ¿Y el padre de las criaturas? Seguramente tomando pintas en el bar.

La conciencia igualitaria y lucha reivindicativa de la señora Banks se desvanecen ante tal acusación, hasta el punto de que rápidamente pide a las criadas que guarden sus panfletos sufragistas ya que “al señor Banks no le gustan mis ideas políticas.” Desde aquí (minuto 4 del film, aproximadamente) hasta el final, apenas dice nada más que unos cuantos “Sí, cariño.” Happy end en el que, gracias a Mary, esos pobres niños desatentdidos disfrutan de la compañía de su padre volando la cometa. La señora Banks ha contribuido a la felicidad familiar ofreciendo una de sus pancartas sufragistas para hacer una cola a la cometa.

¿Se puede ser más explícito?